La cláusula de no competencia en los Contratos de Franquicia.

Qué es y cómo opera. 
 

La gran mayoría de los contratos de franquicia suelen incluir una cláusula que impide al Franquiciado, realizar durante y una vez resuelto el contrato, actividades que puedan entrar en competencia con las del negocio objeto de la franquicia. Estas cláusulas vienen incorporadas a prácticamente todos los contratos de franquicia y se firman necesariamente, sin que el Franquiciado pueda modificar nada al respecto. El Franquiciador, que es quien redacta la totalidad del condicionado, impone esta obligación cuyas consecuencias tienen una doble vertiente.
 

– «No competencia» durante la vigencia del contrato de franquicia. Competencia  contractual.
– «No competencia» una vez resuelto el contrato de franquicia. Competencia post contractual.
Aunque ambas se refieren al mismo hecho, los efectos que producen son diferentes. En el caso primero,  la «no competencia contractual» el Franquiciador, impide mientras el contrato esta vigente, que el Franquiciado pueda participar directa o indirectamente en un negocio de la competencia.
El el segundo caso, «no competencia post contractual», nos encontramos ante una limitación – una vez resuelto el contrato – por un tiempo determinado, uno o dos años,  en el cual, el ahora Exfranquiciado, no podrá desarrollar una actividad igual o parecida en el local donde hasta ese momento la venia desarrollando. La limitación puede ser también extensible a familiares de primer grado, incluso a empleados Y operará siempre, independientemente de las causas de resolución del contrato, se haya producido esta, por llegada del término pactado, o incluso cuando la resolución ha sido provocada por incumplimiento del Franquiciador. La importancia de esta limitación es tal, que son muchos los Franquiciados que una vez resuelto su contrato ( generalmente por causas ajenas a su voluntad ) se dirigen a despachos de abogados en busca del asesoramiento necesario para conocer, si podrán seguir trabajando sin incurrir en la violación de esta condición que impone su contrato.
 

 Las razones. 
 

Con la firma de los contratos de franquicia se supone, y decimos esto porque no siempre es así, que el Franquiciador a cambio del pago de un canon de entrada, trasmitirá  su «know how». Este «know how» es entendido por la doctrina como un conjunto de conocimientos técnicos, que no son de dominio público y que son necesarios para la fabricación de un producto, o para la prestación de un servicio y que procuran a quien los domina, una ventaja sobre los competidores, que se esfuerza en conservar evitando su divulgación.
Se deben dar en el «know how» tres características:
 

– Que las técnicas o conocimientos trasmitidos sean un secreto.
– Que otorguen a quien dispone de ellas una ventaja competitiva.
– Que se trate de un conjunto de conocimientos, que tengan un valor patrimonial.
 

Si presuponemos que siempre que se firma un contrato de franquicia, se produce una transmisión del «know how», lo que se pretende con la cláusula de «no competencia»  es evitar que se produzcan actos de competencia desleal, al trasmitir  la información secreta que el Franquiciador ha puesto a disposición del Franquiciado tras la firma del contrato. La transmisión  del «know how» realizada por el Franquiciador, es siempre por un tiempo y zonas delimitados y para utilizarlos bajo determinadas condiciones de control. La realización de un curso de capacitación y la entrega de unos manuales, materializan esta puesta a disposición al Franquiciado del «saber hacer» propio de cada franquicia.
 

La cuestión que planteamos en este post es, si es licita esta imposición por parte del Franquiciador, aun cuando el contrato de franquicia adolezca de graves vicios:¿Que ocurre cuando no se produce  una transmisión de «know how» al Franquiciado?, algo frecuente en muchas franquicias;¿Qué ocurre si los conocimientos trasmitidos no son ningún secreto y son perfectamente conocidos dentro de cada sector, no constituyendo por tanto un verdadero «Know how»?; ¿Qué ocurre si el Franquiciado ya conocía estas técnicas, que ahora después de firmar el contrato han de considerarse como secretas?.
 

La licitud de la cláusula.
 

La prohibición de competencia tras el fin del contrato, puede pactarse lícitamente en el contrato de franquicia, siempre que se cumplan las condiciones establecidas en el reglamento CEE 2790/1999 de 22 de diciembre de 1999, o en su caso se solicite y obtenga la correspondiente autorización del tribunal de defensa de la competencia.
 

De acuerdo con la letra b) del artículo 5 del reglamento comunitario, la exención no se aplicará a cualquier obligación que prohiba al Franquiciado tras la expiración del contrato, fabricar, vender, o revender bienes o servicios, pero si se aplicara excepcionalmente cuando.
 

1 – Se refieran a bienes o servicios que compitan con los bienes o servicios contractuales.
2 – Se limite al local y terrenos desde los que el comprador haya operado durante el periodo contractual.
3 – Sea indispensable para proteger conocimientos técnicos trasmitidos  al Franquiciado.
 

La duración de esta limitación, no debe exceder del periodo de un año. No obstante, en caso de haberse pactado un plazo superior, (en teoría vulnerando la normativa comunitaria), no podrá solo por este hecho considerarse nula. En relación con esto, la jurisprudencia más reciente si entiende que se debe moderar tanto la extensión temporal como espacial de estos pactos,  para que en ningún caso supongan una restricción indebida de la competencia.
 

¿Qué ocurre si la rescisión del contrato ha sido como consecuencia del incumplimiento de la Franquiciadora?¿ Es valida en estos casos la cláusula de no competencia? 
 

La prohibición de no competencia, opera incluso en los supuestos de resolución contractual por incumplimiento del Franquiciador, ya que pretende salvaguardar la posible competencia ilegítima durante un periodo, tras la resolución del contrato. Es esta la razón por la que el Franquiciador la incluye, por lo que debe operar incluso en estas circunstancias.
La sentencia de la AP de Madrid 669/2012 de 3 de diciembre entiende que la necesidad de esta cláusula, se justifica plenamente por la necesidad de impedir que los posibles competidores se beneficien del «know how» del Franquiciador y será procedente su aplicación incluso en estos supuestos.
 

¿Qué ocurre si no se ha producido la transmisión del know how? 
 

En este hipotético supuesto, la cláusula perdería toda su validez, pues como ya hemos dicho, el fin que persigue es el preservar los conocimientos y técnicas del Franquiciador frente a quienes pretendan, apropiándose de el ilegítimamente, realizar una competencia desleal. Si el traspaso no se ha producido, no tendrá sentido exigir el cumplimiento de esta condición.
 

El problema en este supuesto estará en demostrar, que realmente no ha habido un traspaso de conocimientos, teniendo en cuenta que la esencia de estos contratos, radica en la trasmision de un «know how» durante un tiempo y bajo determinadas condiciones, a cambio del pago de un canon de entrada.
Será difícil por tanto plantear esta opción, en defensa del Franquiciado.
Las verdaderas consecuencias de la aplicación de estas cláusulas. 
 

La normativa  comunitaria, acepta con limitaciones la imposición de los  pactos de no competencia en los contratos de franquicia. La doctrina y la jurisprudencia Española van más allá, al apreciar que ni siquiera cuando sobrepasan lo establecido en el reglamento Europeo, pueden considerarse nulas. Son cláusulas válidas en casi cualquier circunstancia. Su origen esta en la necesaria protección que se debe dar a los conocimientos, técnicas y métodos que constituyen el «know how» de las empresas. Se otorga sobre cualquier otra consideración, validez a lo pactado por  las partes  y se estará casi siempre al tenor literal de lo que dicen los contratos. Con tal razonamiento la firma de un contrato de franquicia implicará una transmisión de un «know how» a cambio de una contraprestación. La información revelada por el Franquiciador al Franquiciado bajo determinadas condiciones debe preservarse durante y después del contrato de franquicia, por mas que el Franquiciado haya quedado arruinado y no haya ni rastro de ese pretendido e idealizado «know how».
Conclusión.
 

Nuevamente nos encontramos ante una cláusula abusiva, que perjudica gravemente los derechos del Franquiciado. La justificación de esta limitación, en especial la que opera tras la resolución del contrato la consideramos desproporcionada mas aun cuando:
1- Los contratos de franquicia son todos de adhesión. Esto significa que el Franquiciador incluye todos los pactos que tiene por convenientes. Son contratos absoluta y gravemente desequilibrados a favor de las centrales Franquiciadoras.
2 – El «know how» esta idealizado. Se le da una protección exagerada. En la mayoría de los casos se compone de una serie de trucos, técnicas y conocimientos que son de general conocimiento en los ámbitos propios en los que se desarrollan.
3 – En todos los contratos,  se habla de la trasmision de un «know how» especifico, que otorga una ventaja competitiva frente a los demás. Ante esta aseveración, el Franquiciado solo puede aceptar y firmar, por mas que en muchos casos ese «know how» se reduzca a la entrega de unos manuales copiados y la realización de un curso o cursos de formación de cuestionable validez.
La aplicación efectiva de estas cláusulas, imposibilitando al Franquiciado continuar con la actividad una vez resuelto el contrato, no hace mas que incidir en el desequilibrio de derechos que se produce tras la firma de un contrato de franquicia.
Las consecuencias  no solo serán económicas, si no que además impedirán que el Franquiciado pueda seguir con su actividad y en muchos se verá en la obligación de abandonar el local o las instalaciones sobre las que ha realizado su inversión.
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