FRANQUICIADOS QUE FRACASAN (parte I)

Malos comerciantes  o víctimas de una estafa.

Ante la impotencia que genera a muchos Franquiciados constatar  que  les han vendido humo, nos planteamos la posibilidad de que algunas empresas franquiciadoras  puedan estar incurriendo en delitos.

Son muchas las personas que acuden a este despacho, que tras un corto periodo deben tomar una solución drástica con su franquicia.
Ni existe el modelo de negocio, ni las cifras presupuestadas son posibles de obtener. En realidad nada es como les contaron.  En estos casos aconsejamos  a nuestros clientes que resuelvan cuanto antes sus contratos con la franquicia y evitar que les ocasionen mayores pérdidas.
La cuestión que nos planteamos es si lo que les ha ocurrido, se debe a una negligencia del Franquiciado  por invertir en un mal negocio,  o realmente han sido víctimas de una estafa.
Nuestro código penal define este delito de la siguiente forma:

» Cometen estafa los que con ánimo de lucro, utilizaren engaño bastante para producir error en otro, induciéndolo a realizar un acto de disposición en perjuicio propio o ajeno.» 

Sin animo de centrar el tema en una discusión técnica, hacemos las siguientes valoraciones.
Son multitud las empresas Franquicia que son conscientes que no tienen un modelo de negocio que Franquiciar. Carecen de » Know How » y la experiencia que acumulan es breve, o muy negativa en cuanto al funcionamiento de sus establecimientos. Aun así y dado el vacío legal existente, continúan aumentando las franquicias de su marca. No necesitan más que un nombre registrado, un contrato y un proyecto de decoración. Los manuales y los cursos de formación no resultaran un problema, ya que podrán copiarlos de cualquier otra enseña.
Las cifras de ventas en caso de darlas serán ficticias,  pero el Franquiciado en el momento de la contratación no sabrá nada de esto. 

La apariencia de un buen negocio que a toda costa es capaz de ofrecer el Franquiciador mediante múltiples engaños, será capaz de confundir al más diligente de los comerciantes. 

El marketing será siempre impecable de cara a la Franquicia. Jamás se le informara de cierres o de problemas imputables a la Enseña. En definitiva, se planteará un escenario idílico, con la única finalidad de captar al Franquiciado. 

Cuando el comerciante se quiera dar cuenta, habrá desembolsado un gran cantidad de dinero, que estará ahora en manos del Franquiciador. Lo que ocurra después ya no le importará  a la Central.
El contrato firmado habrá recogido de forma clara, que nada de lo prometido tiene carácter contractual y que toda la responsabilidad sobre la marcha del negocio es del Franquiciado, quien a partir de la firma quedará  en una situación de total desamparo.

Continuaremos.
José Zamarro.
Asesoramiento y ayuda al Franquiciado Pérez Alvarez Abogados. 

Ver parte II