FRANQUICIAS – LAS RELACIONES CON EL FRANQUICIADOR

José Zamarro.
Asesoramiento y ayuda al Franquiciado Pérez Alvarez Abogados.

EL DESCONOCIMIENTO DEL CONTRATO DE FRANQUICIA Y LA CONSECUENTE SITUACIÓN DE INFERIORIDAD FRENTE AL FRANQUICIADOR.
A menudo recibimos a franquiciados que deciden ponerse en manos de un profesional en el último momento. No vamos a juzgar una práctica tan extendida, pero la experiencia nos indica que es mejor anticiparse a los acontecimientos.

Los contratos de franquicia son complejos, ya que intentan regular relaciones comerciales constantes en el tiempo. Es un hecho que a estos contratos de franquicia no se les presta la atención necesaria, olvidando que en ellos se definen las reglas del juego que deben operar entre las partes.
No por obvio vamos a dejar de decirlo, pero los franquiciados deben conocer el contenido de los contratos con las franquicias que han suscrito, aunque en muchos casos no sea así.

La relación con el Franquiciador parte de la desigualdad.

El Franquiciador ha redactado el contrato que después impone al franquiciado. Conoce perfectamente los límites hasta los que puede llegar, aunque a menudo los sobrepase. Esta además acostumbrado a discutir y a transferir sobre los Franquiciados la culpa de todos los problemas.

En cambio el Franquiciado no es generalmente un profesional, ha iniciado el negocio con ilusión y confianza en el Franquiciador, hasta el punto de someterse a su disciplina por completo, sin cuestionar ni un solo epígrafe del contrato, pero llega un momento en que las cosas no pueden continuar de esta manera.
Se pone de manifiesto una clara desigualdad de medios y de conocimientos en una relación que va a mantener atadas a las partes por un largo periodo.

El franquiciado consiente determinadas conductas por desconocimiento.

Los incumplimientos contractuales en los que incurren las empresas franquiciadoras pasan a menudo inadvertidos, como consecuencia de la ignorancia y la buena fe de los Franquiciados, quienes generalmente no saben exigir aquello a lo que tienen derecho. Tampoco tienen verdadero conocimiento sobre la legalidad de determinadas prácticas utilizadas por las Centrales.

Llegado el momento será necesario exigir también a la franquicia el cumplimiento del contrato, al igual que ellos lo vienen haciendo desde el inicio con el franquiciado.

Las reclamaciones se apoyarán siempre en el contrato y harán referencia a la legislación que es de aplicación. Con esta fórmula el Franquiciado contará con mayores opciones para que la franquicia acceda a sus pretensiones. También será esta la forma de frenar los reproches sobre la mala gestión, que siempre utilizan la Centrales de las franquicias. Culpar al Franquiciado, es la táctica empleada por las marcas, cuando necesitan zafarse de su responsabilidad sobre la mala marcha del negocio.

Si la relación se ha hecho insostenible y se trata de plantear la resolución del contrato, será imprescindible acudir a un especialista en franquicias, quien sabrá librar al franquiciado de sufrir mayores pérdidas, planteando de forma inmediata una resolución contractual.
Por estas y otras razones, desaconsejamos a los Franquiciados esperar a que las pérdidas y los problemas les ahoguen, antes de solicitar ayuda especializada. Sabemos que con el adecuado asesoramiento, pueden resolverse muchos de los problemas habituales.

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